Resulta increíble cómo en un segundo cambia tu vida. En la mañana tuve una impresión fuerte, pero no quise darle más importancia por mi salud. En la noche sentí algo de molestia en el vientre. Horas más tarde, comencé a sangrar. Probablemente me vino la regla. En fin, al parecer no estoy embarazada... talvez nunca lo estuve. Me sentía tan feliz de ser mamá, tan ilusionada. Ya me había imaginado mi vida, todo era como un sueño. Me siento muy triste, he comido poco, ni hambre tengo, pero ya qué, no voy a deprimirme más de lo que normalemnte estoy. Aún tengo los planes de antes, pero ahora los realizaré con peso nuevo. Después de que le dije la noticia a mi novio, de nuevo sugirió de manera sutil que bajara de peso. Ya basta, estoy harta de eso, de sus comentarios y de los demás. Lo haré, de nuevo lo lograré y será solo por mi para mi. Comenzaré de nuevo con 200kcal diarias y y ayunos. Ejercicio y ocupar mi mente en estudiar, en superarme y talvez algún día reconsidere volver a ser madre (por ahora no, estoy demasiado triste) y talvez cuando haya bajado de peso, cuando me sienta segura de mi misma, me ame y me acepte, podré acostarme de nuevo con mi novio. Bueno, es hora de dejarme de promesas y fracasos. Sii, ya sé, siempre digo lo mismo. Pero ahora es diferente.